domingo, 14 de febrero de 2010

tres eran tres

JOSÉ LUIS GONZÁLEZ MACÍAS (fotografías) “Situaciones forzosas”

LUIS MELÓN (instalación) “El final de la inocencia 1957-1982”

PILAR CASADO (instalación) “Babel”

2010-02-15, 20:00 h
Salas de exposiciones Ateneo Cultural "El Albéitar"
Horaio: De lunes a viernes, de 12 a 14 h. y de 18:30 a 20:30 h
Nota prensa:
EL FINAL DE LA INOCENCIA 1957-1982

El Final de La Inocencia 1957-1982 es el título de la última exposición del artista leonés Luis Melón Arroyo que podremos visitar desde el lunes 15 de febrero hasta el próximo 3 de marzo. Consta de una instalación artística en la que, a través de un camino de baldosas doradas, el visitante se dirige hacia un muy particular Mago de Oz. Al final de ese camino, bordeado de caramelos que obligan a todo aquel que quiera recogerlos a inclinarse en reverencia, encontramos a uno de los iconos de nuestra época: Michael Jackson, quien descansa envuelto en oro, mítico color del que se vistió repetidas veces en estéticas imposibles, sobre un catafalco.
Esta impactante pieza pretende, establecer una reflexión sobre la reiteración de los esquemas vitales en el origen de dioses, mitos y héroes, según los cuales siempre se parte de un personaje de origen humilde, que destaca prodigiosamente en un ámbito, al que la vida le hará pasar diferentes pruebas, que contará con el apoyo de unos y el rechazo de otros, y cuyo triunfo derivará en trágico final para volver a ser rescatado y exaltado póstumamente. Este esquema podemos contemplarlo en distintos personajes mitológicos a lo largo de los tiempos, en diferentes lugares y culturas, y se refleja con una precisión casi ficticia en la vida del malogrado cantante. Un niño prodigio explotado por un padre autoritario, que triunfa a base de talento, hasta ganarse fervientemente al público, lo que acabará creándole problemas de salud y polémicas con la justicia, hasta encontrarse con que la misma sociedad que le encumbra llega a dejarle de lado, y que una vez finalizados sus días vuelve a ser rescatado y adorado con fervor casi religioso. Religiones efímeras para sociedades banales.
En El Final de la Inocencia 1957-1982 Luis Melón marca dos fechas: el nacimiento de la persona y la fecha que marca la pérdida de la inocencia, tratada como metáfora de un calvario que derivará en muerte: el año en el que Michael Jackson entra en un quirófano para someterse a la primera operación estética de rinoplastia, buscando acabar con sus inseguridades y agradar a su público. Por tanto, podemos contemplar cómo el rostro que protagoniza el sepelio dista en gran medida del último que todos recordamos, puesto que aún no ha sido modificado artificialmente a los niveles a los que posteriormente llegaría.
El conjunto se remata con un vídeo en el que el niño prodigio de rasgos afroamericanos que fue canta al hombre difunto: se canta en realizad a sí mismo, y asiste al inicio de una carrera sin fin hacia el triunfo y la deriva, a la negación del yo, un eterno niño insatisfecho consigo mismo, negándose a crecer, a envejecer, alentado por los coros de los fans, los únicos responsables, si no de su vida literalmente, sí de su obra y por qué no, de su muerte.

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