del salón en el ángulo no precisamente oscuro, inciden las lineas
operísticas, es decir las
obras, de dos creadores dispares:
carlos antonio suarez marcos y
manolo campoamor. en la sala
espacio vías y bajo el título de
mediométricas, la
abstracción geométrica y
espiritual de manolo campoamor,
interacciona con
el manierismo,
también abstracto y ornamental, de
carlos antonio suárez marcos, generando un equilibrio compositivo de rara belleza y
cualidad trascendente,
rallano en la
perfección. sobre la pared, no ya desnuda sino monacal, las piezas expuestas brillan como relicarios sacramentados. la diosa justicia equilibra, justo al raso, su balanza. ninguno de los juzgados es culpable o inocente, siendo ambos reos. reos convictos del delito, ignominioso, de la libertad creativa y de la fe en sus propios dioses. si, además, la celebración es secundada no ya por numerosos fieles, como fue el caso, sino x destacados heresiarcas, de entre ellos:
julio césar álvarez a cargo de la
música litúrgica; y
esther calzada, nota
relapsa de la vulgaridad, como oficiante;
podríamos decir
que hubo concilio, jubileo incluso, de la postmodernidad que fue y que permanece,
incólume, en el tiempo. ya tocaba algo
así x estos yermos
de soledad y tal...

el acomodador, manolo campoamor

sin título, carlos antonio suárez marcos

carlos, esther, ego y manolo. foto: javier morán.